Estar muy loco: Red Bull Stratos

El austríaco de 42 años Félix Baumgartner se lanzó ayer desde un globo de helio a una altitud de 39.045 metros. Alcanzó una velocidad de 1,342.8 km/h, superando la velocidad del sonido. Rompió además dos récords mundiales (caída libre más alta y vuelo más alto en un globo tripulado).

(* Vean este GIF de la salida)

La gente de YouTube reportó que el evento tuvo una audiencia de 8 millones de transmisiones concurrentes, siendo también la transmisión en vivo de un evento en YouTube con más audiencia en toda la historia.

El mismo Félix comenta que dedicó cerca de 7 años preparándose para tan impresionante salto.

El mae está muy loco. Y creo que el mundo necesita más locos como él. Los que se comprometen, los que cumplen sueños, los que inspiran.

Aquí les dejo unos vídeos por si no los han visto:

Corto oficial de Red Bull (1:30 min)

Nerd Bonus: Recreación del salto (con Legos)

* Y nunca puede faltar un gato:

Cat Bull Stratos :D

Así reacciona una mujer durante el orgasmo

Pues sí, así como lo lee. Si quiere saber cómo reacciona una mujer (o mejor dicho, el cerebro de una mujer, o es que pensaba que era otra cosa :-P) ante un orgasmo, tiene que ver este video:

Definitivamente, todo está en el cerebro.

PD: a veces las cosas no son lo que parecen :D

Si quieren más información pueden leer este artículo del Huffington Post.

11-11-11

Candles

Foto por oskay via Flickr (CC BY 2.0)

Ante la “posibilidad de que ocurran eventos inusuales” en todo el mundo mañana, me he dado a la tarea de tratar de buscar los posibles significados del inusual evento que representa la fecha de mañana.

Pero primero, para los que no saben a qué me refiero, tengan en cuenta que mañana será 11 de noviembre del 2011 (11/11/11) y como siempre mucha gente alrededor del mundo (entiéndase, un reguero de numerólogos baratos) anda diciendo que se presentarán eventos sobrenaturales y cosas por el estilo. No faltarán tampoco los que digan que es el fin del mundo y otras cosas… más.

Aunque también hay algunas situaciones importantes que se conmemorarán mañana (por ejemplo el Día de los Veteranos en EEUU, el armisticio de la Primera Guerra Mundial que se se firmó a las 11 a.m. del 11 de noviembre de 1918, o lo que algunos han llamado el Año Nuevo Nerd :-) ).

Yo quiero aportar un poco a la causa para tratar de sacar a la gente de la ignorancia :-D y dar unas cuántas ideas sobre lo que podría significar para los ticos tan magno evento. Así que sin más preámbulo enumero algunos posibles significados para la combinación de 1′s a continuación (si a alguien se le ocurre algo que de verdad haga gracia puede agregarlo en los comentarios):

  • 111.111 clientes que el ICE va a perder con esto de la competencia
  • Como consecuencia de lo anterior, la primera factura de los nuevos clientes de Movistar y Claro será de ₡111.111
  • 111.111 incapacidades esta semana en la CCSS
  • 11 años sin cortarse las greñas el Ministro de Educación Leonardo Garnier
  • 111 años de espera para que la vía a Caldera sea una buena carretera (ya solo nos faltan como 80 años más)
  • 11 faltas finge por partido Wálter “Paté” Centeno
  • Pronto serán 1.111 cuotas para jubilarse con la CCSS
  • 11% de inflación para este año 2011
  • 11 goles nos va a clavar la Selección de España. También los empleados públicos se darán libre a las 11 a.m. ese día del partido.
  • ₡111.111 costará la entrada más barata al próximo partido de Costa Rica-Argentina para ver jugar a Messi
  • Habríamos necesitado como 11.111 ticos para construir el Estadio Nacional, y habrían durado unos 11 años (los chinos duraron 22 meses)

Y por cierto, descubrí que nuestro queridísimo Daniel Ortega celebra su natalicio el 11/11, por tanto ¡no hay mejor día para celebrar! (léase lo anterior con un poquito de sarcasmo).

Que tengan un feliz 11/11/11…

¿Veinte años para ganar otra medalla de oro?

¿En serio se necesitaron 20 años para que un atleta costarricense volviera a ganar una medalla de oro en Juegos Panamericanos? Todavía no salgo de mi asombro. ¿Por qué cuesta tanto que un costarricense (o un grupo de ellos) sobresalga en el deporte a nivel internacional? ¿Porqué esperar “cada muerte de obispo” para que un costarricense gane una medalla, sea competitivo y tenga el respeto de ticos y extranjeros por igual?

Para esa pregunta debe haber más de una respuesta válida. Quiero exponer brevemente y según mi criterio (nótese que  cualquiera tiene derecho a estar en desacuerdo conmigo) algunos puntos por los cuales considero nos cuesta tanto enfrentarnos a otros países, demostrar condiciones de superioridad (¡o al menos igualdad!) y destacar.

Costa Rica: el país de la argolla

Todos lo sabemos, pero tengo que decirlo: desgraciadamente, Costa Rica “se mueve por patas”. Aquí usualmente no sobresale el mejor deportista, casi nunca destaca el más esforzado ni el mejor preparado, el que entrena más duro, el que busca tener un mejor futuro a punta de sacrificio, dedicación y trabajo. Mucho menos el que tiene mejor aptitud y actitud ante lo que hace. Aquí, la gran mayoría de las veces quien representa a su comunidad, a su provincia, a su país, es aquel que tiene la capacidad económica para comprar los uniformes y pagar las giras y viajes, aquel cuyos padres tienen la amistad más profunda (entiéndase “se echan los tragos”) con el entrenador, o el profesor de educación física de la escuela, colegio, el comité de deportes. O el que tiene más dinero, el más acomodado económicamente. O el más “guapo”. Es decir, cualquiera.

En Costa Rica no hay méritos que la argolla no pueda hacer olvidar.

Éxito mata humildad

Están también aquellos que, aunque con esfuerzo empiezan a despuntar, a mejorar el rendimiento, a sobresalir, terminan siendo presa fácil del “dinero” (que en ocasiones tampoco es tanto) y la “fama” (porque en Tiquicia cualquiera es farandulero) y dejando que los humos de estrella les hagan perder la humildad y olvidar de dónde provienen. Me vienen a la mente una persona que ya no quería dar declaraciones a la prensa, otro que su rendimiento difiere por mucho cuando juega con su equipo (sí, el que le paga) y la selección nacional, y otro que cada vez que se le necesita, desgraciadamente (o será mágicamente) se lesiona.

En Costa Rica el buen deportista es una celebridad, no hay que molestarlo, pagarle el salario que quiere y permitirle todas sus rabietas (y algunos hasta sus borracheras) porque… porque sí.

¿Pero, quién es el culpable?

En este momento quiero pedir perdón a ese montón de deportistas (muchas veces “anónimos”) de este país que sí se esfuerzan, que lo dan todo cada vez que tienen que representar a su país porque sienten verdadero amor por él, que siempre entrenan duro y dan lo mejor. Hay muchos ejemplos hoy como los ha habido en el pasado. A ustedes, que aunque ganen o no medallas, se han esforzado por dejar el nombre de Costa Rica en alto. La culpa obviamente no es de ustedes.

La culpa es de todo un país que recompensa particularmente a un deporte que infla muchos bolsillos pero que no devuelve lo misma cantidad de éxitos: el fútbol masculino.

Por citar un ejemplo, aún el fútbol femenino en Costa Rica, a pesar de estar dando sus primeros pasos, va por mejor camino que el masculino a pesar de no contar con el mismo apoyo comercial, institucional, de infraestructura y la falta de aficionados.

Considero que el montón de dinero, recursos y tiempo que se destina para el fútbol masculino profesional, que nunca nos ha traído como país nada de gloria (y en realidad casi podría decir que “nada de nada”), sería mucho mejor aprovechado por montones de costarricenses de otras disciplinas deportivas que trabajan a diario con las uñas, que cuentan con pésimas instalaciones para practicar (cuando logran contar con ellas), que no reciben patrocinios de nadie y que deben trabajar fuera del deporte para pagar las cuentas, para mantener a sus familias.

Todos nosotros tenemos la culpa, mientras no exijamos y ofrezcamos verdadero apoyo para los deportistas que sí lo merecen.

Se vale caerse

London Marathon 2008

Foto por g.rohs via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)

Relájese. Tómese unos segundos y hágase las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántas veces ha dejado botado un sueño porque siente que es inalcanzable?
  • ¿En cuántas oportunidades ha abandonado un proyecto que era importante para usted simplemente porque en el camino se encontró con un problema, y decidió rendirse?
  • ¿Cuántas veces se ha quejado que a los demás las cosas siempre le salen bien y a usted no?

Si fue sincero con usted mismo, probablemente la respuesta para esas preguntas sea: “Muchas”.

Y es que nos vemos constantemente asediados por la idea de que las cosas, para que sean buenas o positivas para nosotros tienen que ser “perfectas” (lo que sea que “perfecto” signifique para cada uno). Y esa idea de perfección es la que provoca tantas veces que abandonemos nuestras aspiraciones y las actividades que amamos, únicamente por el miedo a equivocarnos, a que se burlen de nosotros, o a salir lastimados emocionalmente.

Pero deberíamos tener en cuenta que también se vale caerse. No sólo se es exitoso cuando se logra algo sin cometer errores. Al contrario, el éxito sabe todavía más dulce cuando se sabe que se afrontaron obstáculos, se vencieron miedos y se dio el mejor esfuerzo en lo que se hizo.

Al caer (entiéndase fallar, tomar decisiones equivocadas) nos damos la oportunidad de descubrir qué estamos haciendo mal para corregirlo y poder continuar. Nos permitimos a nosotros mismos tener una visión desde abajo, con la cual podríamos comprender mejor porqué queremos llegar hasta arriba.

La vida es una carrera. Una carrera en la que se vale caerse, si se tiene la convicción de levantarse cuantas veces sea necesario, y seguir corriendo…

(Video: Heather Dorniden’s 600m Race via Hypermodern)